viernes, 20 de febrero de 2009

Momentos Vergonzantes Vol. X

En las cercanías de la calle Bernardino Obregón, (Metro Embajadores), Bar Maxi, alrededor de las 20:30h del martes 10 de febrero de 2009. El señor Picotto y el que esto suscribe se dirigen a un concierto en la Sala Caracol. Movidos por la sed y por el ansia de comadreo, decidimos entrar en este local (que merecería inaugurar él solo una nueva sección, Bares Vergonzantes), situado a corta distancia de la sala, para tomar unas cañejas preconcierto. El caso es que entramos y vimos que el lugar, que tenía un extraño parecido con la sala de espera de un psiquiátrico, aunque con más luz, más ruido, más suciedad y más locos, nos pareció perfecto y nada extraño (si vieran a lo que estamos acostumbrados…), con lo cual nos sentamos y pedimos nuestras consumiciones. Recién servidas las cañas aproveché para ir al baño, cruzándome con una extraña pareja que jugaba a las cartas en una esquina del bar, pero no les presté más atención. Al volver del baño, reparé más en ellos, sobre todo por su extraña forma de hablar y por su indumentaria, sacada sin duda de los más rancios ochenta (qué chándals de Tactel, dios mío), y cuya visión me hizo plantearme dónde nos habíamos metido. Al volver a mi sitio original, los comentarios del señor Picotto sobre los personajes de las cartas no hicieron más que reafirmarme en mis creencias de que la parroquia de ese local era bastante raruna, sentimiento que empezó a crecer aún más en mí al contemplar con más detenimiento la feria de los horrores que era el bar, lleno de banderines, pizarrillas, azulejos amarillentos y viejunos aparcados allí por algún hijo/a desalmado/a. Pero mis temores comenzaron a diluirse con las cañas, la ración de patatas y la charla amena que mantuve con el señor Picotto. Al poco de estar sentados, el camarero, un tipo de aspecto patibulario, nos sirvió un pincho de tortilla a cada uno, cosa que hizo que me olvidará por completo de lo que allí había vislumbrado. Excepto por un momento en que hablando con el señor Picotto, en el que noté que se quedaba como ausente, con la mirada perdida, como si se hubiese rasgado la realidad y hubiese contemplado a los Perros de Tíndalos, el rato que pasamos en el bar fue de lo más agradable. Cuando, aún dentro del bar, le pregunte qué le pasaba, me dijo que nada y tampoco le di mayor importancia. Una vez fuera del bar, nos dirigimos con ánimos renovados al concierto y Mauro me contó lo que había ocurrido en ese extraño momento de ausencia: que el camarero había sacado un tampón para sellar unos recibos y de la caja en la que estaba guardado el objeto, había salido una cucaracha que, velozmente, se había colado en esa extraña tierra de nadie que son los expositores de los aperitivos de los bares. Por lo visto, el camarero reaccionó rápidamente y la lanzó a otro lugar menos visible antes de que nadie se diese cuenta. Excepto Picotto, que compartió un momento de epifanía gastronómica y de miradas y sonrisas cómplices con el camarero. Y yo, mientras todo esto sucedía, zampándome el pincho de tortilla tan a gusto… Claro, que cuando me lo contó, casi vomito…

Y el concierto, bien, gracias.

Plaza Mayor de Madrid, alrededor de las 18:30h de la tarde del lunes 17 de febrero de 2009. Paseando por tan conocido lugar mientras hago tiempo para una quedada posterior, me encuentro rodeado de turistas venidos de los cuatro putos cardinales, de curiosos, de madrileños desocupados, de camareros de las terrazas colindantes, de vagabundos, vividores, mimos, carteristas, músicos callejeros, caricaturistas y, en fin, de la fauna habitual de la plaza. Veo también, cámara en ristre, a un nutrido grupo de colegiales/as quinceañeros (posiblemente más mayores) andaluces (no sabría situarles con más exactitud, soy un poco malo para eso), fotografiando con interés todo lo que hay en la plaza, desde su bella arquitectura hasta las curiosidades, como las vacas de la Cow Parade (cosas de modernos...) o los caricaturistas. Un poco separados de ellos se encuentran otro par de chicos, contemplando la estatua de Felipe III del centro de la plaza. Según paso a su altura, uno de ellos dice en voz alta, dirigiéndose a uno de sus profesores “¿Y este quién es? ¿FRANCO?” Ante tamaña burrada sólo puedo esbozar una ligera sonrisa en la cara mientras niego con la cabeza. Rápidamente, el profesor del joven (a la par que cazurro) colegial andaluz grita “Pero que borrico eres, ****** (salvaguardaremos la identidad del joven para que no se sienta ofendido, y porque entre otras cosas, no me acuerdo del nombre…), como va a ser ese Franco, es Felipe III”, a lo que el joven contesta, sin ningún síntoma visible de vergüenza, “Ah, yo que sé, como esta es la capital de España”… Y ya no pude contener las carcajadas.


Claro, que viendo como están de pequeños…


Una ricura de chaval y futuro becario del Bunker

…no me extraña que luego no tengan ni idea de la historia de España, ni de absolutamente nada (tenga cuidado Miss, a ver si le va a salir el/la niño/a así…)

Saludos y buen fin de semana.

11 comentarios:

anselmo dijo...

Lo de la cucaracha que decís vosotros no es nada. En Marruecos nos encontramos una cucaracha pegada y bien fritita con nuestro filete, en un restaurante italiano de anselmociudad la diversión es ver correr las cucarachas por las botellas de Lambrusco e impedir que se suban a la mesa o a tu espalda.Y como esas decenas.
Y la chica a la que me refería, estimados bunkeros es la cantante del grupo Benedictum: un vozarrón que parece de tío en el disco, pero cuando le ves el cuerpo flipas....ay, ay...espero qeu conozcais el grupo. Si no lo conoceis, ay teneis tarea XD

anselmo dijo...

Hablando de otra cosa. Como también sereis fans de tolkien, leeros la nueva entrada de "pajas mentales". Os vais a reir de lo lindo.
Saludos y buen finde

El Anonimo Negro dijo...

Di que si chaval todas las estatuas de Madrid son de Franco, no te creas las mentiras de todos estos democratas, ademas todavía esta vivo, yo le he visto los domingos dando de comer a las palomas en el retiro.

yo,lamiss dijo...

jaaja tendré cuidado, ya le mandaré a clases particulares con vosotros...
Por cierto, creo que os falta nombrar el concierto al que fuisteis.
Graciaas...

Doctor Proctor dijo...

La cantante de Benedictum, como ya le ha apuntado mi compañero Lengua Negra en los comentarios de otro post, tiene un buen par de razones, pero nada más. Y le invitamos a que comparta con nosotros sus experiencias con las cucarachas en un post dedicado a tal efecto, señor Anselmo. Respecto a los nombres de los grupos de ese concierto, estimada Miss, los puede encontrar aquí: http://mapalia.com/conciertos/the-black-dahlia-murder-cephalic-carnage-psycroptic-en-sala-caracol-madrid-10022009

Mauro Picotto dijo...

así es, la mirada de complicidad entre el "patibulario" camarero y yo fue algo que casi detuvo el universo, hubo de todo, comprensión, culpa, súplica, terror, silencio y mucho mal rollo :DDDDD se me calló la tortilla de la boca. ¡Qué momento!

Lengua Negra dijo...

Dios mío de mi vida y de mi corazón. ¿Franco? Pero cuantísimo descerebre... En fin, que puedo decir. La juventud española es, en su mayoría, MIERDA.
Entre las lindezas lanzadas por un compañero de trabajo, despedido hoy mismo de forma totalmente justificada, se encuentran perlas como:

"¿Cerdeña? ¿dónde está eso?"

"Turismo es una carrera que se saca el más tonto" (rodeado de licenciadas en turismo!)

"Transformers es una gran película" (pero es que el tío se las daba de sobrado en cine y en lo que hiciera falta!)

"Es que al cine español le falta mucho para ser bueno" (tras un brevísimo examen descubrí que apenas si había visto 4 putas películas españolas)

"Yo vi a Manowar cuando era jebi"
(sería con 12 años porque con 20 eres un post-bakala de cojones colega)

Un pieza el tío. Según él, todo lo que salía mal era culpa de los demás, y no suya. Pronto descubrí que todavía no se había sacado ni el bachillerato.
Lo más parecido a la experiencia laboral que había en su curriculum (que soy capaz de publicar) era haber vendido mp4 durante una semana y haber sido relaciones públicas de la discoteca más cateta de Elche. ¿Pero a quién coño se le ocurre poner algo así en su curriculum? A un macarra con deficiencia mental, está claro.

Y sobre lo de Caracol, es curioso porque en uno de mis post inéditos, se narra lo que me pasó en un kebab mientras hacía tiempo para entrar al concierto de The Addicts (tonto el que no fuera!).

Doctor Gero dijo...

La pregunta es ¿a quién coño se le ocurre contratar a alguien así?

Y a ver cuando leemos lo de sus kebabs caracoleros... me vuelvo a N1€XDB, permanezcan atento a las actualizaciones.

Anónimo dijo...

soy yo chimenor me parece un momento vergonzante muy chulo. por cierto aunque este sea el primer comentario que sepais que os leo a todos todos los dias que PUBICAIS ALGOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOR

Lengua Negra dijo...

Es la segunda vez en menos de una semana que Chi-Menor se compadece de un servidor... Empiezo a estar preocupado...

Doctor Proctor dijo...

Chi-Menor comentando aquí, que gran honor. Esperemos que esto se convierta en una costumbre.

Un abrazo.