miércoles, 11 de noviembre de 2009

Momentos Vergonzantes Forever: La cola del bunker

Les pongo al día de mis mejores momentos desde que estoy en el paro: el miércoles pasado fui por primera vez al INEM, Y no, Lengua Negra, no me atacaron los Morlocks, aunque después de pasarme hora y media bajo una fría mañana (ya se va notando el fresquito otoñal, ¿eh?) haciendo cola para que me dieran un numerito, terminé sintiéndome como uno de ellos. Y la verdad es que no se porqué, porque llevaba mi mejor sonrisa en la cara y todos los papeles necesarios en regla... quizá fuese por el madrugón que me pegué, o por el tono amoratado que mi piel adquirió con el frío, o por la cola de gente con la cara hasta el suelo que había allí. Parecían los extras de una peli chunga de Steven Seagal...

Pero no, sin duda fue porque estaba disfrutando como un enano mientras veía al funcionario que daba los números decirle a la gente "Le falta el certificado de empresa y la forma A-39 (cuanto daño hizo 'Las doce pruebas de Asterix'...)", "Eso es arriba y no hace falta esperar cola" o "A usted le corresponde la oficina de Goya"... Aaaaah, que gran regocijo encontramos en el mal ajeno. El caso es que mi deleite llegó a su punto álgido cuando al tipo que iba delante de mí le dice: "Su certificado de empresa no está sellado, va a tener que volver usted otro día". El tío huye de allí cabizbajo, dolido y jurando en arameo y yo pienso: "¡Qué pringao!, ¡¡A mí eso no me va a pasar!!", mientras avanzo hacia el funcionario. Después de mirar detenidamente el certificado de empresa que le mostré con orgullo, el tipo me dice: "Mira, todavía no puedes pedir la prestación porque te han pagado cinco días de vacaciones. Vuelve a partir del viernes..."

El caso es que como el lunes fue festivo en Madrid y mi madre siempre me dice que “En martes ni te cases ni te embarques”, pues dejé el feliz momento para hoy, miércoles. Y después de darme una paliza que ni les cuento durante el resto de la semana pasada para encontrar y recoger los certificados de mis titulaciones (esas que les mencioné el otro día) para que se incluyan en mi demanda de empleo, hoy me he pegado otro gran madrugón para llegar temprano al INEM. Eso si, no sin antes comprobar una y mil veces que no me olvidaba ningún papel en casa y que todo estaba en regla. Y cuando ya estoy en el metro me doy cuenta que me he dejado el papel que me acredita como demandante de empleo en la mesa del laboratorio, con lo cual, vuelta para casa (que no pilla precisamente cerca del metro), con la consiguiente desgana para volver a partir...

En fin, mañana volveré a probar. Les mantendré informados.

4 comentarios:

LenguaNegra dijo...

Vaya odisea LOSER!! Me recuerda tanto a mí mismo... Si es que todo lo que tenga que ver con la combinación burocracia-España es sinónimo de dolor de cabeza y quebranto del alma.
Un puto infierno al que me suelo enfrentar con el truco de llevar TODOS los papeles legales que tengo (desde radiografías de cuando era pequeño hasta las facturas de la GameBoy) metidas en una mochila que ríete de las de los Caballeros de Zodíaco.

Las 12 pruebas, Proctor, las 12 pruebas.

El Inimputable Negro dijo...

Yo me llevaria una buena cantidad de frascos rellenos de nitroglicerina adosados al cuerpo por lo que pudiera pasar.

Si te ponen otra pega, ya sabes: primero enseñas la carga y después detonas.

Espero que el CSIC no lea el Bunker. Por si acaso no firmo y digo que tengo 14 años.

Mauro Picotto dijo...

Los Murloks, cuidado con los Murloks...

y eso de pedir limosna en la puerta del INEM, hay que tener valor... es como visitar el bronx con un cartel que diga, "I HATE NIGGAS"...

Chocolat Soul dijo...

Tranquilo, el inicio es lo peor de todo... Papeleos absurdos, colas interminables, sensación de parásito constante... Luego hasta te acostumbras, ya verás... no será nada! ANIMO! Mucho ánimo!