lunes, 12 de mayo de 2008

Mi Gran Fiesta Griega (o Guiri)

No le hagan nunca en la vida caso a su novia, pareja o mujer. Jamás. Por muy contraproducente que pueda ser y por mucho que les pueda doler. Yo mismo sé que me estoy ganando su enemistad con cada nueva palabra que escribo, pero tenía que decirlo...

Y ustedes se preguntarán porqué, aun arriesgando mi vida, me atrevo a decir esto, y aunque la historia es un poco larga de contar, se puede resumir en: chico conoce a chica en la universidad, empiezan a salir, con el tiempo les toca un piso de protección oficial y tras un par de años pagándolo, se lo entregan y se hipotecan hasta las cejas. Hasta ese momento todo perfecto, pero hete aquí que a la pareja de nuestro protagonista le entran unas ganas locas de organizar una fiesta de inauguración del piso, a la que, a regañadientes, accede nuestro sufrido héroe. “¿Y no puede ser un cenita tranquila?”, dice él, ya medio resignado. “No”, responde ella, y él acaba accediendo. Todo esto, claro, antes de saber que va a invitar a toda la plantilla de su empresa, que resultan ser ni más ni menos que una panda de veintimuchos anglosajones tamaño castillo que no paran de beber y de comer que tienen la fea costumbre de hablar siempre en inglés. Además de invitar, claro está, a todos tus amigotes (con los que extrañamente ya hace buenas migas), algún compañero de trabajo y a sus amigas (las pobres no sabían dónde se metían...)

Sí amigos, han adivinado, este insólito cóctel de gente es el que se mezcló en mi flamante piso nuevo este fin de semana.

¿Resultado? Aparte de mis nervios destrozados por estar vigilando que la gente no se acercase en demasía a las paredes con sus cigarros encendidos, no lanzase nada al patio del vecino desde la terraza o no derramase el contenido de sus copas en la tarima, la fiesta estuvo francamente bien, aunque está claro que no la disfrute como mis amigos o como los anglosajones mencionados anteriormente.

¿Anécdotas? A patadas, y dando gracias a que la fiesta se realizó a horas tempranas, con lo que evitamos la molestia a los vecinos. Pero puedo reseñar, por ejemplo, que cada dos por tres oías un ¡¡Bang!! y pensaba ¿Qué coj***s ha sido eso? Un globo explotado (¿por qué narices se me ocurriría colgar globos en la p**a fiesta?). Y con la misma frecuencia alguien gritaba tu nombre para decirte “tráete la fregona (o la escoba, o un trapo)”. O qué, a pesar de tener un salón enorme y vacío de muebles, la mayoría de la gente se congregó en la terraza del salón, que sólo tiene 5 metros y en la que te mojabas porque llovía, además de que hacía bastante frío, y en la cocina, en la que se concentraba más gente por metro cuadrado que adolescentes en un concierto de Tokio Hotel... ¿por qué? Ni idea...

Qué más... ah, sí que uno de los cuartos de baño estuvo cerrado durante más de media hora sin motivo aparente. Aunque luego vi a algún amigo con el pelo revuelto y a alguna amiga con la ropa descolocada a los que hacia un buen rato que nadie veía y cuya desaparición ya empezaba a despertar suspicacias entre el público asistente... bueno, gracias por estrenar mi baño, para eso están las fiestas.

Otro momento memorable fue cuando sacamos la tarta que hizo mi hermana (muchas gracias, rubia) con todo su cariño... y que sólo duró 5 minutos (exactos). Cuando me quise dar cuenta, gran parte de ella se encontraba en el suelo de la cocina, así que me apresuré a por la fregona antes de que algún descuidado se la llevase en los pies y cambiase el claro color haya de la tarima de madera del piso por un más elegante tono wengue (sabrán que color es este cuando están hartos de ver catálogos de muebles...)

Y sobre todo, recuerdo a mis buenos amigos intentando emborrachar a cualquier inglés/irlandés que pasaba por allí con licores de la más diversa índole y procedencia, cosa que debo decir, se les daba sinceramente bien.

Eso sí, impagable el oír a la gente gritar: “Esta es la mejor fiesta en la que he estado nunca”, mientras bailaban alguna clase desconocida de danza de apareamiento, o cuando un inglés de metro ochenta y mucho, completamente borracho, me abrazó y balbució en mi oreja algo así como “Ha sido fiesta increíble, muchas gracias por invitar a me, ahora yo marcho, siento borrachera y vómito”. Y se marchó tambaleándose allende los autobuses. Lo cual te dibujaba una sonrisa tonta en la cara y te hacía pensar que todavía te lo podías pasar bien. Hasta que se repetía alguno de los hechos anteriores y se te cortaba el rollo...

Y mientras pasaban estas y otras cosas, mi mente no paraba de encontrar paralelismos entre mi jeta de pardillo desesperado y la de Tom Hanks en esa gran película que es Despedida de Soltero... sobre todo al día siguiente, cuando nos tocó barrer y fregar un piso que parecía una discoteca malasañera, amén de tener que recoger y tirar más de ocho sacos de basura hasta arriba de botellas, vasos, platos de plástico y otras cosas que no pude identificar... y que hizo que mi cara y sobre todo mi risa nerviosa se asemejaran más a la del Tom Hanks de Esta casa es una Ruina...

En fin, que una y no más.

Oscuros saludos.

11 comentarios:

Lengua Negra dijo...

Ala vete filete! jajaja!

Qué bueno. Mis recuerdos de aquella noche serían mucho mejores de no ser por:

a- la mierda que me pillé.
b- la megamierda que me tendría que haber pillado de no ser por las tareas del domingo.

Parece que has sacado un balance bastante positivo de la fiesta, lo que me hace suponer que aún no has encontrado la vomitona que eché dentro de uno de los armarios, jajaja.

No, ahora en serio. La fiesta muy bien. Tempranera en exceso (me dio tiempo a Topear y todo) pero bien. No quiero ni pensar en lo que habría pasado de mantener al mismo grupo de gente encerrado en el mismo sitio durante más tiempo. Porque la casa quedaría algo susia pero podría ser peor. En la post-party cabañera la mesa de cristal terminó rota.

Qué lastima no haber seguido la fiesta en el centro. Yo pensaba que realmente nos iríamos por los mandriles pero se ve que entre que unos iban estresados y que había mucho abuelo, no pudo ser. Otro gallo hubiera cantado con más solteras. Ya estoy viendo a más de uno salir corriendo a Tribunal detrás. Yo mismo, de haber seguido la fiesta, hubiera caído en los brazos de una c(r)oqueta anglosajona.

Teniendo en cuenta lo poco que recuerdo tras salir de la casa 1, fijo que habría terminado amorrado a la recién llegada, cuan Paco Martinez Soria. ¡El Turismo es un gran invento!

La comida muy bien. Está claro que la combinación chocolate de cacao con chocolate de voy KO sería un éxito. Además aquello parecía un capítulo de Espinete en Barrio Sésamo, con la peña comiendo con las manos. Las 2 tortillas en durísima competición (parece que hablo de “presing” carcelero) quedaron en tablas y las pizzas volaron como jamás he visto (el churrete que aún tenía mi nariz a la mañana siguiente da testimonio de la encarnizada comilona).

Sí eché en falta más globazos (de los unos y de los otros), algún desnudo integral y el clásico baso restallando contra el suelo. Que hablando de suelos y percances: ¿lo de montar un guetto en la cocina cuando sobraba sitio en la casa es un síndrome de Estocolmo discotequero??


Hay que repetir. En casa de Rita pero hay que repetir. Esto no puede quedar así. Vivimos en el Siglo XXI, el siglo de las secuelas!!!

Lengua Negra dijo...

PD: Siempre pensé que la crónica de la fiesta aparecería bajo el título de Momentos Vergonzantes. Tendriamos que haber contratado a una stripper enana, lo sabía. Bridget the Midget rules.

Lanas dijo...

A ver si la próxima se organiza en horario adulto y no de discolait y me puedo pasar jodíos mataos.

Me has dejado es ascuas con la parejita del baño...¿alguna pista? Es que soy una puta portera (con todos mis respetos hacias las señoras putas).

Dark Varoken dijo...

ai lanas donde estarías, supongo que recuperándote de la anterior... jejeje

espero una continuación, además no hay 2 sin 3.

Anónimo dijo...

Bueno, bueno, no te quejes que esta fiesta nadie le ha metido un bocado al jamón (claro que no tenias, a ver si compramos uno), tampoco te vomito nadie en un barreño, y los cristales de la ventana no te los reventaron los vecinos (todo esto que digo es real)aun así fue un desparrame de fiesta, la pareja que se encontraba en el baño, ¿puede ser que la chica fuera vestida de naranja? lo digo por que en un momento abrí la puerta y la vi colocándose toda la ropa, jejejeje , así que ¿para cuando la siguiente fiesta? y recuerda, para esta pide papel.

El Encofrador Negro dijo...

¿Vomitona en el armario? Lo que encontré fueron 2 mochilas y más paraguas que en un todo a cien.

¿Papel? Sin falta para la próxima, aunque la tarima aguantó como una campeona (no como mis nervios).

¿Un horario más adulto? El tema es que los guiris no podían a otra hora, pero les prometo hacer otra, eso sí, mucho más tranquila y que no llegue a las 40 personas (ni a las 10, a poder ser...)

Y desde luego que no me quejo de fiesta, podría haber sido muuuuucho peor.

PD: lo de la pareja del baño es un secreto que me llevaré a la tumba.

PD2: ¿baso? Señor Lengua Negra, cuide su ort(h)ografía o le expulsaremos del Bunker, jajaja...

Lengua Negra dijo...

Me cago en la puta! Es dislexia, lo juro! Llevo dos, pero no pienso llegar a la tercera y expulsión!

Yo, la miss dijo...

Me ha recordado a una que hice en un antiguo piso. Potaron en mitad del pasillo, la gente apoyaba los pies en las paredes, apagaban los cigarros en el parquet... en fin, una mierda. Por no decir, que la gente sólo me decía: "falta hielo". Joputas...
Nunca más.
Saludos!

El Encofrador Negro dijo...

Es usted la única que me entiende, gracias por su comentario, de verdad, ¡sigh! ¡sob!

Lengua Negra dijo...

Os quejais de vicio, burgueses!

En la mejor de mis fiestas lanzamos cds por la ventana, rompimos una puerta, gocheamos, robamos, nos meamos en un portal, bebimos como rusos en paro, arrimamos, nos pusimos ropa de desconocidos, usamos su colonia, acojonamos a una invitada, regamos un despertador y si no hubiera bebido tanto, seguro que recordaría más cosas!

ROARG!!! Vivan las house parties destroyers! Adorado sea Keith Moon!

Anónimo dijo...

Oehhhhh!!!!! Lengua Negra, la próxima en tu casa.