miércoles, 20 de mayo de 2009

Solidaridad con olor a chamusquina

No, con este título no me estoy refiriendo a todos esos piesnegros que van de manifa en manifa sin concretar ninguna acción realmente positiva. Pobres jipis y perroflauteros incapaces de admitir que por mucho empeño y muchas hamburguesas de tofu que preparen, un ricachón que no es ningún angelito como Bill Gates, ha hecho por el mundo mucho más bien con sus donaciones que ellos con toda una vida de malabares. Que digo yo, que si quieren hacer algo por el mundo ¿por qué no se matan a estudiar para ejercer de científicos o médicos que curen pandemias o reparen cuerpos heridos? Ah, se me olvidaba que para eso se necesita esfuerzo y tener un mínimo de responsabilidad, cosa de la que suelen huir estos elementos.
Vaya, ya me he vuelto a salir del tema.

Es que últimamente estoy muy mosca con la tiranía de lo políticamente correcto y de cómo cada vez veo a más amargad@s que hablando en nombre del BIEN, se creen poseedores de la verdad absoluta con derecho a tildar de inmoral o erróneo todo aquello que difiere de sus ideas.

Ayer mismo, un representante de alguna asociación de gays, lesbianas y transexuales se tiró al cuello de una tertuliana televisiva porque a esta no terminaba de convencerle la decisión de un transexual español de quedarse embarazado. La polemista se preguntaba qué clase de identidad sexual tenía una persona que renuncia a su condición femenina para luego querer tener un bebé (al que ni siquiera podrá amamantar entre otras cosas) y pasear la noticia por todos los platós que lo paguen bien. Cómo mínimo da qué pensar el que alguien juegue con su salud y la vida de una criatura de esa manera. Mucho se ha criticado el caso de la "Octomom" así que no se porqué no se puede poner discrepar de la decisión de esa persona.

"¿Estamos hablando de un hombre? ¿Una mujer? ¿O qué clase de experimento es este?" Esas fueron más o menos sus palabras, con las que por cierto comulgan una buena parte de la comunidad transexual y gay. El problema es que la palabra "experimento" fue interpretada con toda seguridad como "frankenstein" por una sección de solidarios hipersensibles y sectarios. En pos de lo políticamente correcto, hay que ver como algo natural un proceso biológico delirante como es combinar la maternidad con un tratamiento hormonal y mil contraindicaciones nunca vistas. Si un hombre embarazado fuera algo normal, la película "Junior" hubiera sido "cine social" y no una estrambótica comedia que fracasó en taquilla.

Pues no, ahora no puedes diferir en pensamiento por miedo a que te tilden de "facha", "nazi", "intolerante" o "pervertido".

El último invento que nadie se atreve a criticar es el "documental" (ejem) "La Culpa es de Ella" de Mercedes Fernandez Martorell. Antes de decir nada, debo dejar claro que no he visto el film y que me parece fatal que alguien juzgue algo que no ha visto. Pero yo no voy a juzgar como es el film, o sus buenas intenciones (que las tendrá, no lo dudo) sino el formato en sí. OJO porque estoy hablando de un film que acaban de vender en un programa de Tele 5 COMO UN DOCUMENTAL CUANDO NO LO ES. Es una RECREACIÓN con actores, uno de los géneros televisivos más repugnantes que existen puesto que quieren venderte como algo más real que una película de ficción algo que no lo es. Y aquí es cuando discrepo y pongo en duda la valía del trabajo de Martorell. La intención es buena ¿pero el formato es el adecuado? El montaje promocional que he visto mezclaba esa supuesta realidad con golpes de efecto emocional y musiquita de fondo. Hay algo facilón y tramposo en el concepto en sí de recreación que no me convence como medio para la concienciación ciudadana de un tema tan serio como la violencia sexista. Me parece mucho más lógico hacer un film de ficción como "Sólo mía" abordando el tema o un documental auténtico.

¿Tantas dificultades tuvo Martorell para hacer un documental real? Ya lo se, a un maltratador no le apetece salir por cámara y menos cuando acaba de salir de unos juzgados pero si la directora fue capaz de sacarles todas esas confesiones a esos tipos, ¿tan dificil era filmarles ocultando su identidad? Seguro que la directora tendrá sus razones y una explicación pero no sé, si yo quisiera hacer un trabajo así, haría un documental 100% verídico o escribiría un libro. Además, ¿nadie recuerda aquel film tan irregular llamado "Yo Puta" (2004) basado en el best seller de Isabel Pissano del mismo nombre? Seguro que no.

Servidor fue a verla el cine y no salió nada convencido de esa mezcla de testimonios reales con una subhistoria de ficción que hacía las veces de hilo conductor. ¿Qué credibilidad quería tener la directora cuando fichó a dos actrices como Daryl Hanna o la sonadísima Denise Richards? ¡Aquello le quitaba toda la fuerza al mensaje!

En fin, espero que las feminazis no se me tiren al cuello y entiendan que yo no estoy en contra de Martorell sino del inadecuado formato de su trabajo.

6 comentarios:

Mauro Picotto dijo...

Desde luego, que lo mejor es hablar sin tapujos, lejos del buenrollismo, lejos de las etiquetas y las ideologías partidistas.

Shock to the system.

Doctor Proctor dijo...

En fin, esperemos que cuando empecemos a reemplazar nuestros brazos por lanzamisiles la gente sea tan comprensiva con nosotros...

Y lo que tengo realmente muy claro es que van a conseguir (si no lo han conseguido ya) que la sociedad se agilipolle del todo con tanta corrección y con tanta mierda a la hora de expresarse.

Eso sí, lo que espero es que nunca lleguemos al extremo buenrollista y correctísimo de las sociedades anglosajonas, a las que les parece políticamente incorrecta hasta expresiones tan arraigadas en nuestra lengua y cultura como "trabajar como un negro"...

El Anonimo negro dijo...

Navegamos hacia una sociedad tipo Demolition man, ya nos multan con 1500 € por escupir en la calle, lo siguiente será por una palabra mal sonante, eso si en este país seguiremos trabajando como negros, por cuatro duros y conseguir un cuatro paredes cada vez más pequeñas.

Chocolat Soul dijo...

Antes que nada, muy buena entrada. Y esta vez si puedo decir con todas las de la ley que estoy de acuerdo contigo en todo lo que has dicho, sobretodo en cuanto a lo del cine social con Junior (jajaja, que bueno). Ahora enserio. Amen a tu comentario sobre las recreaciones con actores porque las odio a muerte, me parecen cutres y son como un intento malo, malísimo de dar "realidad" a algo que sigue estando interpretado y que por lo tanto ya es contradictorio en sí mismo.
Yo si me acuerdo de "Yo puta", de hecho me quedé con la misma sensación que tu tras verla, Daryl Hanna y la Richards que pintaban? No sé, no me convence ese formato donde se intenta dar a entender una cosa e incluso mezclarla para que el espectador al ver que es distinto lo catalogue ya directamente como obra maestra o algo así? Tan idiotas piensan que somos? Bah, si la idea de esa mujer es hacerlo con actores pierde toda la gracia, para eso como has dicho mejor que hubiera escrito un libro con los testimonios reales y se hubiera dejado de creaciones chungas.

yo,lamiss dijo...

¡¡Tabrás quedao a gusto!! jaaja Enorme entrada, sí señor.
¡Lengua negra for president! aunque sea el de mi comunidad de vecinos...

Lengua Negra dijo...

Vaya...