viernes, 13 de noviembre de 2009

Ha llegado el viernes...

...pero si beben, no conduzcan...


¡¡Métanse todo lo que pillen y flipen como estos!!

Es un consejo de la ABPDD (Asociación Bunkera por las Drogas Duras).

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Momentos Vergonzantes Forever: La cola del bunker

Les pongo al día de mis mejores momentos desde que estoy en el paro: el miércoles pasado fui por primera vez al INEM, Y no, Lengua Negra, no me atacaron los Morlocks, aunque después de pasarme hora y media bajo una fría mañana (ya se va notando el fresquito otoñal, ¿eh?) haciendo cola para que me dieran un numerito, terminé sintiéndome como uno de ellos. Y la verdad es que no se porqué, porque llevaba mi mejor sonrisa en la cara y todos los papeles necesarios en regla... quizá fuese por el madrugón que me pegué, o por el tono amoratado que mi piel adquirió con el frío, o por la cola de gente con la cara hasta el suelo que había allí. Parecían los extras de una peli chunga de Steven Seagal...

Pero no, sin duda fue porque estaba disfrutando como un enano mientras veía al funcionario que daba los números decirle a la gente "Le falta el certificado de empresa y la forma A-39 (cuanto daño hizo 'Las doce pruebas de Asterix'...)", "Eso es arriba y no hace falta esperar cola" o "A usted le corresponde la oficina de Goya"... Aaaaah, que gran regocijo encontramos en el mal ajeno. El caso es que mi deleite llegó a su punto álgido cuando al tipo que iba delante de mí le dice: "Su certificado de empresa no está sellado, va a tener que volver usted otro día". El tío huye de allí cabizbajo, dolido y jurando en arameo y yo pienso: "¡Qué pringao!, ¡¡A mí eso no me va a pasar!!", mientras avanzo hacia el funcionario. Después de mirar detenidamente el certificado de empresa que le mostré con orgullo, el tipo me dice: "Mira, todavía no puedes pedir la prestación porque te han pagado cinco días de vacaciones. Vuelve a partir del viernes..."

El caso es que como el lunes fue festivo en Madrid y mi madre siempre me dice que “En martes ni te cases ni te embarques”, pues dejé el feliz momento para hoy, miércoles. Y después de darme una paliza que ni les cuento durante el resto de la semana pasada para encontrar y recoger los certificados de mis titulaciones (esas que les mencioné el otro día) para que se incluyan en mi demanda de empleo, hoy me he pegado otro gran madrugón para llegar temprano al INEM. Eso si, no sin antes comprobar una y mil veces que no me olvidaba ningún papel en casa y que todo estaba en regla. Y cuando ya estoy en el metro me doy cuenta que me he dejado el papel que me acredita como demandante de empleo en la mesa del laboratorio, con lo cual, vuelta para casa (que no pilla precisamente cerca del metro), con la consiguiente desgana para volver a partir...

En fin, mañana volveré a probar. Les mantendré informados.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Peste Cards y otros juguetes apestosos

Hace poco, un amigo del Bunker, me informó de la existencia de un producto que supo iba a ser de mi gusto.

Son unos cromos que huelen mal”. Una cortísima frase que bastó para que me hiciera fan de la colección sin ni siquiera saber su nombre.

¿Qué serán estas misteriosas cartas?

¿Unos cromos que huelen mal? ¿Con personajes repulsivos? Intrigadísimo estaba con ese producto, que a buen seguro habría editado Giochi Preziosi, mi marca juguetera preferida.

Por descontado que lo primero que me vino a la mente fue la infame colección de “La Pandilla Basura” que tanto rechazo produjo entre los padres de medio mundo, y que mi familia se negó a comprarme por considerarlos violentos y repulsivos. Razones no les faltaban, pero a mí aquel fruto prohibido me caló tan hondo que a día de hoy sigo acumulando todo juguete y/o producto infantil de características similares. Una afición que por cierto comparto con uno de mis más queridos referentes en esto del periodismo basurólogo: Manuel Valencia.

En este caso, quiero centrarme en una serie de juguetes y derivados cuya supuesta gracia era nada más y nada menos que el mal olor. Cómo si nuestras sufridas madres no tuvieran ya bastante con vernos llegar a casa hasta las cejas de barro, o con alguna lagartija u oruga adoptada en pleno parque. Eso cuando no traemos algún experimento del colegio como la apestosa judía creciendo en un bote lleno de algodón.

Bueno, pues además de todo eso y de los calcetines tirados por ahí, el colmo llegaba cuando los propios juguetes ya veían con la peste incorporada.

El rey de reyes, o mito de gormitos, de la peste juguetera fue el increíble Stinkor (algo así como Apestador), un enemigo de He-Man perteneciente a la florida galería de villanos de Masters del Universo.

La leyenda

Un merecido muñeco de CULTO, de notable valor en ebay, que fue retirado del mercado después de que los espantados padres descubrieran que lo que habían regalado a su hijo era ni más ni menos que una MOFETA MUTANTE con máscara de gas, cuyo poder consistía en intoxicar a sus enemigos con su apestoso hedor.

El caso es que el juguete llegó, no sólo a España, sino a las manos del Doctor Proctor y de un servidor. Siempre me he preguntado si compartimos el mismo muñeco dado que a él se lo tiraron sus padres y yo me lo encontré en la calle! Imaginen mi cara, siendo un pequeño infante, cuando me encontré un puto Master del Universo ¡en mitad de la calle! Yo estaba encantado, cosa que no pasó con mi progenitores que, siguiendo literalmente el rastro del olor, dieron con el dichoso muñeco ¡para tirarlo también! Con lo que podría estar presumiendo ahora de muñeco… Qué disgustazo.

Obviando los bebés tirapedos para niñas y caramelos tan míticos (de los que no queda ni rastro) como aquellas “Cagadas de Gaviota” y “Pedos de Perro” (anunciados por televisión, lo juro) damos un gran salto en el tiempo hasta finales del siglo XX donde encontramos a Los Pestuncios.

Esta vez, cómo no, de la mano de Giochi Preziosi (que nos trajeron maravillas como “Monsters in my pocket”) los Pestuncios eran una nutrida colección de figurillas de chavales medio mutados que olían fatal. Algo así como un colegio público de Tromaville (Villapeste pone en la caja) hecho colección.

El funcionamiento era sencillo: Básicamente había que apretarles la cabeza para gozar de su desagradable olor. Para compensar, el muñeco venía acompañado por un bidón de contención tóxica donde encerrarlo para proteger a la familia de náuseas y mareos.

Por supuesto, los nombres de los chavales son de traca: “Tomás Lavate Más”, “Ernesto Apesto”, “Vicente Pierdeaceite” (el que tengo yo), “Isra Tamuerta”, “Tartufo Teatufo”… Como ven, son para adoptarlos a todos.

Imagina tener más de uno metido en un cajón

Como era de esperar, las asociaciones de padres y consumidores se les tiraron al cuello y denunciaron de nuevo a estos indeseables juguetes que fueron (supuestamente) retirados del mercado. Y digo supuestamente porque yo me los compré en unos grandes almacenes tiempo después de ser denunciados. La misteriosa composición química del juguete y su inexistente valor pedagógico fueron los motivos aducidos por estas asociaciones para terminar con la vida comercial de mis queridos Pestuncios.

Tras estas desventuras llegamos al fin al último eslabón de esta saga de la hediondez. Unos justos sucesores que a buen seguro causarán estragos en los hogares más desdichados.

Me refiero como supondrán a las cartas de las que hablaba al principio del post: Las PESTE CARDS.

Una colección de cartas protagonizadas por gente repulsiva, acostumbrada a comer mocos, lavarse con residuos tóxicos, cocinar limo verde o jugar con excrementos. Las cartas vienen puntuadas en función de lo Divertidas, Bromistas o Apestosas que sean. Y ojo, las que poseen la máxima puntuación en Peste (y con una advertencia dibujada) son cartas que HUELEN. Pero es que huelen que da AUTÉNTICO ASCO.

Atención al aviso de la máscara de gas. ¡Huir!

Para mi sorpresa no han sido editadas por Giochi Preziosi sino por la misteriosa empresa catalana EXIT TOYS, cuyo nombre debe venir por aquello de que las cartas van derechas a la calle según las encuentran los padres.

A mi personalmente me huelen tan MAL que las he tenido que meter en dos fundas de plástico herméticas para poder conservarlas sin que acaben conmigo.

Por un euro, te compras un paquete con 5 cartas y ya puedes aterrorizar a tus visitas y allegados. Nada de enseñarles las fotos de las vacaciones o el rolex comprado en Nueva York. Les sacas unas cartitas y ¡ya se llevan un recuerdo imborrable de su visita!

Meando en la calle. Ya verás que poco tardan en retirarlas...

Y leyendo todo esto usted se podrá preguntar: "¿Pero si huelen tan mal, por qué tiras el dinero en semejantes engendros?"

La respuesta de un “acumulador de pro” será siempre “¡Cómo no ve los voy a comprar!”.

Un producto tan descabellado, que no sólo es inútil sino que además es molesto, ya tiene valor en sí mismo. Esa contradicción autodestructiva del “cómpralo para tirarlo” le otorga una valía sustancial y le convierte en todo un símbolo de la maravillosa demencia del consumismo capitalista. La máxima apocalíptica del “compra cosas que no necesites” es aquí llevada al extremo con el “compra cosas que te darán asco”. Y no me dirán que algo así carece de interés porque vamos, ¡entonces ya sí que se merecerán todo mi desprecio!

“Hasta que nos olamos”

Nelson Muntz

viernes, 6 de noviembre de 2009

¡Finde o muerte!

jueves, 5 de noviembre de 2009

GRIPE A

Ha sido la razón por la que se ha paralizado el ritmo diario del ciudadano medio, las farmacéuticas han visto una nueva salida para la crisis que a todos afecta, ha provocado el caos, se la ha llamado PANDEMIA, el virus H1N1, se ha hecho más famoso que el Papa y aun contnúa mostrándose en los hogares de miles de personas. Lo que pasa es que una vez se ha vuelto mediático, sólo le vale la fama...

Calló Isabel Allende, luego llegó a la escuela de magia Hogwarts, de manos de Ron Weasley, poco después asaltó las dependencias del palacio de Buckingham, hasta el castillo de Windsor,.. una tragedia... el último y más memorable infectado fue Marylin Manson, quien aseguraba, sobreviviría, pese a las posibles quejas de padres de hijos seguidores de su "maligna música" y ahora, El Bunker, ha caido... nuestros empleados estan llevando máscaras para evitar los contagios, guantes de latex, incineración de la prensa rosa de Lengua Negra, desinfección concienzuda del laboratorio de Proctor, hasta mi robot "multiusos" ha tenido que ser demantelado e higienizado.

Esto nos ha trastocado, pero el Doctor, ya esta desarrollando una cepa más letal y peligrosa que sólo afecta a las mentes más especiales,... como aquellas que gritan "Sálvame"... lo que conllevará, la creación de muchos fármacos, que les venderemos a las farmacias, para recuperar nuestro puesto de importancia económica, y así seguir manteniendo las inauditas fiestas de Casiraghi con Lengua and co., los sujetos de experimento de Proctor y el jacuzzi bien provisto de... burbujas...

Pregunta... ¿Alguno de ustedes es capaz de adivinar quién introdujo el virus cochino, digo, porcino en la guarida?


...y sus experimentos?


...y su vida social?

...y sus extravagancias?