jueves, 24 de diciembre de 2009
viernes, 20 de noviembre de 2009
MADBALLS: Cuestión de pelotas (Actualidad Juguetera 2009 Parte 2)
Pues bien. Cual sería mi sorpresa cuando veo en el mostrador que Preziosi Collection (subdivisión de pequeños items coleccionables de la gran Giozi Preziosi) ha vuelto a dar en el clavo poniendo a la venta otra versión más de las míticas Madballs, uno de los juguetes más cañeros de los locos 80s.
El caso es que hace uno o dos años, se volvió a relanzar la franquicia, que parece estar funcionando poco a poco entre la chavalería. A servidor le costó lo suyo encontrar las primeras que trajeron a España esta última vez, y a día de hoy ya parecen estar por todas partes.
Pues bien: primero trajeron las Madballs grandes (rellenas de arañas, ojos ensangrentados...), luego el modelo mediano clásico (el que conocí de pequeño) y ahora llegan las Mini-Madballs económicas.

Por menos de 2 euros (si te cobran más ya te están timando, como con el precio de los Gormis) puedes disfrutar de uno de los 10 monstruosos modelos de estas pelotillas tan entrañables. La verdad es que me ha sorprendido el aceptable acabado del producto.
En mi caso, la primera que me ha tocado (son sobres "sorpresa" que te obligan a tener pelotas repetidas) es FLEA BAG, más conocido como el gato-perro.
La pelota en cuestión viene acompañada de un mini librillo loquísimo donde me informan que las Madballs son nada más y nada menos que EXTRATERRESTRES (¿???) del planeta ORB (¡¡por Gorm!!). Un planeta de posible aspecto terrestre, que por culpa de una contaminación brutal, ha terminado siendo poblado por "criaturas mutantes compuestas por barro y otras porquerías innombrables" (WTF?).

En el caso concreto de Flea Bag, estamos hablando de un ser mitad perro, mitad gato, que se lleva fatal consigo misma y que tiene el cerebro a la vista.
¡Pero es que lo mejor no es eso! Lo mejor de todo es que después de hablar del monstruo en cuestión y su horrible planeta, llego a la última página del panfletillo y me encuentro una foto ¡de un bulldog con una camiseta (debería haber escaneado la imagen!!) junto a un gatito! Foto que me pilla de sorpresa y que añade el siguiente texto. Atención porque es acojonante:
"¿Qué podemos hacer para aprender de Flea Bag? Flea Bag nos enseña a no ser pendencieros, a vivir en armonía unos con otros y a cuidar de los animales domésticos, entre los que se encuentran los perros y los gatos, dado que son nuestros mejores amigos."
¡¿COMORL?! Empezando por la redacción, que es de puta pena, ya la cosa se las trae. Ya hasta la pregunta inicial está mal planteada. Y si intentan que de un muñeco así de feo un niño saque esas conclusiones lo llevan claro. En todo caso, el monstruo es ejemplo de cualquier cosa menos algo bueno. Flea Bag nos enseña a autolesionarnos, coleccionar cicatrices ¡y tener mala cara todo el rato! ¡Igualito que un gótico de la vieja escuela!
Total queridas madres, que si queréis que vuestro hijo termine hecho un figura, compradle estas Madballs. Yo tuve una (de imitación, todo hay que decirlo) de pequeño y estoy hecho un triunfador!
No diga pendenciero, ¡diga bunkero!
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Al loro con la canción (Actualidad Juguetera 2009 Parte 1)
A buen seguro de que cuando terminéis de leer esto volveréis a pensar en qué clase de centro psiquiátrico me criaron. Pero es que nosotros somos así: llegamos a donde nadie llega, captando sonidos imperceptible y destapando secretísimas conspiraciones. Gracias a nosotros estáis al tanto de datos que de otra manera pasarían completamente desapercibidos pero que afectan, sin que lo sepáis, al curso de la historia humana.
Dado que cada vez están cerca las Navidades, la época más psichotrónica del año, vamos a publicar unos especiales jugueteros para alertar a los padres de los lavados de cerebro que intentan hacerlos las grandes empresas del sector. Atentos porque no van a dar créditorl:
Capítulo 1: Al loro con el mono (que llevo)
(uno de los juguetes estrella desde hace varias navidades)...
... con este pedazo de travestorro drogadicto?
No, chistes del plumas no vamos a hacer. La respuesta la encontramos en una de las incursiones de Proctor y un servidor más allá del Bunker.
Resulta que ayer entramos en uno de esos almacenes para los zombies de la clase trabajadora española cuando nos topamos con la última versión del dichoso Loro Molón (ole al que se inventó el nombre, que seguró se llevó un pastón muy molón) que canta en cuanto entra en contacto con la mano de su dueño.
Bueno, pues ¿qué fue lo que cantó el mono, digo, el loro? Pues nada más y nada menos que "Hot, hot, hot"!! ¡El exitazo de Buster Poindexter!

Tras la disolución de la banda original y tras varios bandazos musicales, Johansen se enroló con la gente del Saturday Night Live para sacar un disco de música lounge-caribeña de lo más impresentable donde incluían una versión del artista Arrow. Para sorpresa de todos, el single fue un auténtico éxito. Claro que estamos hablando de mediados-finales de los ochenta. Una época en la que cualquier cosa era posible, sobre todo dentro de la música.
Ni que decir tiene que un servidor posee el vinilo original de Poindexter, que se compró NUEVO, con su plástico y todo: ¡¡POR UN EURO!! Cosas que tiene el vagabundear por el centro de Madrid. De seguir así voy a terminar buscando dentro de contenedores de basura.
Total, que 20 años después del petardazo van y me meten el tema dentro del Loro Molón. Un tema que lanzó a la fama un tipo cuyo grupo (los Dolls) fue el que introdujo la heroía y el modus vivendi yonki en la escena de Inglaterra! ¡Ahí es nada! Sid Vicious se convirtió en un drogadicto por culpa de una groupie de los Dolls, ¡la puta Nancy Spungen!
De modo que cada vez que un niño baile al son de su molo molón, lo que estará desarrollando será una predisposición a tener un MONO MOLÓN en un futuro, cuando conozca la música de los Dolls ¡atraido por el soniquete del "Hot, hot, hot"!
Capítulo 2: Come on Barbie, lets go party.
Otro colmo de los absurdos es lo que está pasando con Barbie últimamente. Aparte de que cada día la veo más de sport, sacando al perro y con la casa cada día más desordenada, ahora va y me sale con esto:
¿Pero QUÉ C*ÑO? ¿Habéis oído cúal es la canción de fondo? Sí, ¡el "Barby Girl" de los one shit wonders Aqua!
La historia está en que la canción no tendría la más mínima importancia de no se porque:
Primero: La letra hace MOFA del estereotipo de niña estúpida y pija que representa la muñeca Barbie.
Y Segundo: ¡Que la propia MATTEL DENUNCIÓ A LOS AQUA por esta canción!
¡Y ahora van y pagan por los derechos del tema para usarlos en un anuncio! ¡Yo flipo! ¿Qué será lo próximo? ¿Un anunció de "12 meses, 12 causas" contra el racismo junto a una canción de los Estirpe Imperial? ¿Un bar mitzva con "Angel of Death" como hilo musical?
Joder Barbie, ya son ganas de tirar piedras contra tu propio tejado. Como si no lo tuvieras ya bastante crudo con la competencia de las muñecas puta, que te están comiendo por los pies.
Todo esto hace que me acuerde de un caso ligeramente similar. El de nuestro (cada día menos) pátrios Killer Barbies, otro grupo que también tuvo algún roce con la industria juguetera.
La película que significó el regreso a la dirección del irreductible Jess Franco tuvo que modificar ligeramente su título, para evitar, seguramente, problemas con el imperio Barbie.Por su parte, mi querida Silvia Superstar, cantante del grupo, hacía gala en su día de ser una auténtica maestra en el arte de tunear Barbies (de las de los 20 duros) hasta convertirlas en Barbaris, la versión trashy de la muñeca americana, que llegaron a gozar de cierta popularidad en los 90, sobre todo en la zona valenciana.
A día de hoy creo que todavía podéis comprar alguna. Aunque por los 60 pavos que he visto que valen, casi mejor intentar fabricarte una propia.
Así que ya sabéis chavales: ¡A desarrollar mucho mono por el loro y a cantar las virtudes de ser una chica con la cabeza hueca!
lunes, 9 de noviembre de 2009
Peste Cards y otros juguetes apestosos
“Son unos cromos que huelen mal”. Una cortísima frase que bastó para que me hiciera fan de la colección sin ni siquiera saber su nombre.
¿Qué serán estas misteriosas cartas?
¿Unos cromos que huelen mal? ¿Con personajes repulsivos? Intrigadísimo estaba con ese producto, que a buen seguro habría editado Giochi Preziosi, mi marca juguetera preferida.
Por descontado que lo primero que me vino a la mente fue la infame colección de “La Pandilla Basura” que tanto rechazo produjo entre los padres de medio mundo, y que mi familia se negó a comprarme por considerarlos violentos y repulsivos. Razones no les faltaban, pero a mí aquel fruto prohibido me caló tan hondo que a día de hoy sigo acumulando todo juguete y/o producto infantil de características similares. Una afición que por cierto comparto con uno de mis más queridos referentes en esto del periodismo basurólogo: Manuel Valencia.
En este caso, quiero centrarme en una serie de juguetes y derivados cuya supuesta gracia era nada más y nada menos que el mal olor. Cómo si nuestras sufridas madres no tuvieran ya bastante con vernos llegar a casa hasta las cejas de barro, o con alguna lagartija u oruga adoptada en pleno parque. Eso cuando no traemos algún experimento del colegio como la apestosa judía creciendo en un bote lleno de algodón.
Bueno, pues además de todo eso y de los calcetines tirados por ahí, el colmo llegaba cuando los propios juguetes ya veían con la peste incorporada.
El rey de reyes, o mito de gormitos, de la peste juguetera fue el increíble Stinkor (algo así como Apestador), un enemigo de He-Man perteneciente a la florida galería de villanos de Masters del Universo.
Un merecido muñeco de CULTO, de notable valor en ebay, que fue retirado del mercado después de que los espantados padres descubrieran que lo que habían regalado a su hijo era ni más ni menos que una MOFETA MUTANTE con máscara de gas, cuyo poder consistía en intoxicar a sus enemigos con su apestoso hedor.
El caso es que el juguete llegó, no sólo a España, sino a las manos del Doctor Proctor y de un servidor. Siempre me he preguntado si compartimos el mismo muñeco dado que a él se lo tiraron sus padres y yo me lo encontré en la calle! Imaginen mi cara, siendo un pequeño infante, cuando me encontré un puto Master del Universo ¡en mitad de la calle! Yo estaba encantado, cosa que no pasó con mi progenitores que, siguiendo literalmente el rastro del olor, dieron con el dichoso muñeco ¡para tirarlo también! Con lo que podría estar presumiendo ahora de muñeco… Qué disgustazo.
Obviando los bebés tirapedos para niñas y caramelos tan míticos (de los que no queda ni rastro) como aquellas “Cagadas de Gaviota” y “Pedos de Perro” (anunciados por televisión, lo juro) damos un gran salto en el tiempo hasta finales del siglo XX donde encontramos a Los Pestuncios.
El funcionamiento era sencillo: Básicamente había que apretarles la cabeza para gozar de su desagradable olor. Para compensar, el muñeco venía acompañado por un bidón de contención tóxica donde encerrarlo para proteger a la familia de náuseas y mareos.
Por supuesto, los nombres de los chavales son de traca: “Tomás Lavate Más”, “Ernesto Apesto”, “Vicente Pierdeaceite” (el que tengo yo), “Isra Tamuerta”, “Tartufo Teatufo”… Como ven, son para adoptarlos a todos.
Como era de esperar, las asociaciones de padres y consumidores se les tiraron al cuello y denunciaron de nuevo a estos indeseables juguetes que fueron (supuestamente) retirados del mercado. Y digo supuestamente porque yo me los compré en unos grandes almacenes tiempo después de ser denunciados. La misteriosa composición química del juguete y su inexistente valor pedagógico fueron los motivos aducidos por estas asociaciones para terminar con la vida comercial de mis queridos Pestuncios.
Tras estas desventuras llegamos al fin al último eslabón de esta saga de la hediondez. Unos justos sucesores que a buen seguro causarán estragos en los hogares más desdichados.
Me refiero como supondrán a las cartas de las que hablaba al principio del post: Las PESTE CARDS.
Una colección de cartas protagonizadas por gente repulsiva, acostumbrada a comer mocos, lavarse con residuos tóxicos, cocinar limo verde o jugar con excrementos. Las cartas vienen puntuadas en función de lo Divertidas, Bromistas o Apestosas que sean. Y ojo, las que poseen la máxima puntuación en Peste (y con una advertencia dibujada) son cartas que HUELEN. Pero es que huelen que da AUTÉNTICO ASCO.
Atención al aviso de la máscara de gas. ¡Huir!
Para mi sorpresa no han sido editadas por Giochi Preziosi sino por la misteriosa empresa catalana EXIT TOYS, cuyo nombre debe venir por aquello de que las cartas van derechas a la calle según las encuentran los padres.
A mi personalmente me huelen tan MAL que las he tenido que meter en dos fundas de plástico herméticas para poder conservarlas sin que acaben conmigo.
Por un euro, te compras un paquete con 5 cartas y ya puedes aterrorizar a tus visitas y allegados. Nada de enseñarles las fotos de las vacaciones o el rolex comprado en Nueva York. Les sacas unas cartitas y ¡ya se llevan un recuerdo imborrable de su visita!
Y leyendo todo esto usted se podrá preguntar: "¿Pero si huelen tan mal, por qué tiras el dinero en semejantes engendros?"
La respuesta de un “acumulador de pro” será siempre “¡Cómo no ve los voy a comprar!”.
Un producto tan descabellado, que no sólo es inútil sino que además es molesto, ya tiene valor en sí mismo. Esa contradicción autodestructiva del “cómpralo para tirarlo” le otorga una valía sustancial y le convierte en todo un símbolo de la maravillosa demencia del consumismo capitalista. La máxima apocalíptica del “compra cosas que no necesites” es aquí llevada al extremo con el “compra cosas que te darán asco”. Y no me dirán que algo así carece de interés porque vamos, ¡entonces ya sí que se merecerán todo mi desprecio!
“Hasta que nos olamos”
Nelson Muntz
martes, 3 de noviembre de 2009
Gormiti Exploitation
Xenox, que son unos bichejos EXACTAMENTE IGUALES que los Gormiti. ¡Y eso no puede ser!

Como muchos doctos basurólogos sabrán, cada X tiempo aparece una moda de consumismo infantil que aprovechan todo tipo de empresas para hacer negocio. Por un lado, el producto estrella, Gormiti en este caso, aparece en forma de todo merchandising posible. Por otro, las empresas competidores buscas hasta debajo de las piedras algún otro cachibache que se parezca para intentar sacar tajada de los más despistados o los coleccionistas más obsesos.
Ejemplos:
Moda Dragon Ball: Las Aventuras de Fly, Yaiba, Bola de Dan...
Moda He-Man: Galaxy Fighters (sí, yo tenía 2), Bravestar, Thundercats...
Moda Tazos: Los Caps, Chiquitazos, T-Tazas...
Moda Pokemon: Digimon, Yu-Gi-Oh!...
Y así hasta el infinito. Madre mía... estoy deseando que lleguen las navidades. Hasta que no consiga los puños de HULK no voy a parar.
Saludos y recuerden: no digan vicio, digan Bunker.











