Momento vergonzante 1 (o momento
“What the fuck?”): Domingo 2 de marzo de 2008, alrededor de las 22:30 de la noche. Ojeando
El País me encuentro con un articulo sobre los frikis (pinchen
aquí para leer la versión digital). En él se dice que son (¿o somos?) el futuro de España, que están de moda y que pinchan y cortan en nuestra tecnocratizada sociedad actual; pero el articulista nos los muestra como seres completamente estereotipados (y creo que no hay mayor variedad en el mundo que entre los frikis, si no hay dos que coincidan en gustos); se habla de tópicos extraños, muchos de ellos sacados de un contexto que no es el que les corresponde, como si todos salieran de las típicas películas de instituto yanqui; se colocan etiquetas que no vienen a cuento; se junta a todos los “frikis” en el mismo saco... y ¿es lo mismo un aficionado a los cómics que un usuario de
Menéame? ¿se puede considerar frikismo al bizarrismo (y perdónenme por la mala utilización de la
palabra) de la
Hora Chanante o de
Muchachada Nui? ¿y que pasa con los Otakus? Todos sabemos que, aunque se comparten rasgos y similitudes, no todos son (o somos) iguales.
Lo peor: los continuos clichés. Y que se compara a los frikis (de todo tipo) con la famosa “niña de Rajoy” (¿¿??).
Momento vergonzante 2 (o momento
“tierra, trágale”): Puerta del Sol, Madrid. Alrededor de las 18:40 de la tarde del lunes 3 de marzo de 2008. Una música parecida a la que crea ese insulso ser llamado Fito con su Fitipaldis, pero con una voz a-Rosen-Dadá invita al incauto a votar al PP. La curiosidad me puede. Tras abrirme paso a empellones entre la multitud que colapsa la céntrica plaza, veo una especie de púlpito con un cartel PPero detrás. Nadie cerca de los micrófonos, pero advierto, justo al lado de la plataforma, a un grupúsculo de jóvenes maduros (treinta y alguno) charlando animadamente. Acaba la música y uno de ellos sube al estrado. Camisa Ralph Lauren o similar azul claro, jersey salmón sobre los hombros, pantalones de pinzas, media sonrisa en su labio leporino. Carraspea ligeramente sobre los micrófonos, se coloca sus papeles y lanza una mirada torva a la audiencia. Comienza diciendo que va en las listas del PP para la junta de distrito de Vallecas (palabra de honor que lo dijo) y empieza su perorata con un mensaje claro y directo: “este gobierno es muy malo y no nos merecemos un gobierno tan malo”. Así, literalmente. Mientras continúa con sus profundas reflexiones acerca de lo divino y lo humano, me alejo con la mirada vacía, perdiéndome entre los parroquianos que asisten al mitin callejero, y pienso: "España, no te reconozco".
Lo peor: ¿aparte de lo ya mencionado? Pues las consignas que se gritan: “oa, oa, oa, Mariano a la Moncloa”, que la gente que pasa por allí las coree, los PSOciatas convencidos que gritan sus propias consignas e insultos, arropados en el anonimato del rebaño allí congregado. Ah, y los que solamente gritan para hacer el mamarracho o para hacer reir a las niñas.
Momento vergonzante 3 (o momento
“déjà vu”): Lunes noche. Vuelta a casa después de un día de duro trabajo y de una tarde aún más dura de infructuosa búsqueda de grifo para mi nueva cocina (no pregunten). Pongo la tele y me asaltan Mariano y José Luis desde sus púlpitos televisivos. Están más calmados que la vez anterior, pero se nota que no las tienen todas consigo. Se asaltan con cifras imposibles y gráficos mentirosos (¿es posible que una sola realidad pueda cambiar tanto?), cruce mutuo de acusaciones caducas (11-M, Guerra de Irak...), escasas propuestas de futuro... los dos tienen razón en todo y eso no puede ser. ¿Para cuándo un debate sobre un ring, a hostias como a la antigua usanza?
Al final, Olga Viza da a cada candidato tres (3) minutos para dirigirse al electorado. José Luis acaba con un “buenas noches y buena suerte” (¿de qué me suena a mi eso?) y Mariano se refiere, muy a mi pesar, a su querida niña. Y en ese momento me vienen a la mente las palabras del
Payaso, ese gran filósofo del siglo XXI: “y yo qué sé si ya no sé ni lo que digo”. Tras esto, debates sobre el Debate debatidos por personajillos adscritos a uno u otro partido dando como vencedor a los suyos y perdedor a los demás, incansablemente, como en un bucle...
Lo peor: que aún así, no me duermo ni a tiros...
Si han entrado aquí por error, buenas tardes y mala suerte. Oscuros saludos.